Entre dos llanos, una isla verde.
La Sierra de Chiva ocupa el sector occidental de la comarca de la Hoya de Buñol, formando una de las últimas barreras forestales entre la Plana de Valencia y el interior. Su orografía, suave pero abrupta en sus bordes, ha condicionado siglos de usos agrícolas y pastoriles.
Términos
de Chiva, Cheste y Buñol.
La sierra se reparte entre los tres municipios, con la mayor superficie en término de Chiva. Linda al norte con la Sierra de las Cabrillas; al sur, con el corredor del río Magro; al este, con la llanura agrícola; y al oeste, con el inicio del altiplano del Caroig.
Esta posición la convierte en un corredor ecológico clave entre el litoral y el interior, una función discreta pero crítica para la fauna que aún transita el territorio valenciano.
Datos
básicos.
Una hoja de ruta numérica para entender la escala y el contexto del espacio. Datos extraídos del Servicio de Información Territorial de la GVA y del trabajo de campo de la propia plataforma.
El sustrato calizo, modelado por la erosión kárstica, da a la sierra su perfil característico: lomas suaves rotas por barrancos profundos.
La vegetación dominante es el carrascal mediterráneo —Quercus rotundifolia—, con manchas de pinar de repoblación, romerales y matorral termófilo en las solanas. En los barrancos sobreviven fresnedas y olmedas relícticas, restos de un bosque ribereño más extenso.
Hidrografía
La sierra alberga varios manantiales históricos —Trincho, Fontanal, Tristán— que abastecieron secanos y huertas hasta mediados del siglo XX. La red hidrográfica vierte hacia el sur al río Magro, afluente del Júcar.